Quinielaczytasz strone nr 455
En efecto, eran Planchet y Grimaud.
-Grimaud bastará para guardar los caballos -dijo Planchet-; si los señores quieren,
yo playboy modelki me acostaré atravesando la puerta; de esta forma, estarán seguros de que nadie
llegará hasta ellos.
-¿Y en qué te acostarás? włoska -dijo D'Artagnan.
-He aquí mi cama -respondió Planchet.
Y mostró un haz de paja.
-Ven entonces -dijo D'Artagnan-; tienes gry fabularne razón: la cara del hostelero no me gusta, es
demasiado graciosa.
-Ni a mí tampoco -dijo Athos.
Planchet subió por la ventana totolotek y se instaló atravesado junto a la puerta, mientras
Grimaud iba a encerrarse en la cuadra, respondiendo de que a las cinco kody él y los
cuatro caballos estarían dispuestos.
La noche fue bastante tranquila. Hacia las dos de la mañana intentaron abrir la
puerta, pero cuando Ptanchet se despertó sobresaltado y gritó: «¿Quién va?», le
respondieron que se equivocaban, y se alejaron.
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