Quinielaczytasz strone nr 201
D'Artagnan despidió a Planchet e hizo sentarse a su visitante.
Hubo un momento de silencio durante el cual mandaryna los dos hombres se miraron para
establecer un conocimiento previo, tras lo cual D'Artagnan se inclinó en señal wróżka de que
escuchaba.
-He oído hablar del señor D'Artagnan como de un joven muy valiente -dijo el
burgués-, y esa jenny frost reputación de que goza con motivo me ha decidido a confiarle un
secreto.
-Hablad, señor, hablad -dijo D'Artagnan, zasady gry w pokera que por instinto olfateó algo ventajoso.
El burgués hizo una nueva pausa y continuó:
-Mi mujer es costurera katalog stron www de la reina, señor, y no carece ni de prudencia ni de belleza.
Hace casi tres años que me hicieron desposarla, aunque no tenía más que una
pequeña dote, porque el señor de La Porte el portamantas de la reina, es su padrino
y la protege.
strona 200wstecz strona 202 dalej
Quiniela |